miércoles, 25 de noviembre de 2009
martes, 10 de noviembre de 2009
Desesperanza que da fuerza
Cada día que pasa la desesperanza es mayor, cada vez veo más lejos esa luz que me guie hacia adelante, esa luz que da esperanza, esa que da fuerzas para soportar todo tipo de tormentas y contingencias inesperadas de las que muchas veces dan ganas de abandonar todo. Algunas veces tengo miedo de perder esa lucecita, de no verla más, de mirar para allá y para el otro lado y el otro y no ver nada ni siquiera un rastro confuso.
Por suerte está mi familia, mi mujer, mis hijos, mis amigos, mis hermanos y toda esa gente que cree en mi y en mi forma de encarar los problemas y la vida misma. En estos días en los que pienso hacia adentro creyendo que no voy a aguantar dos años más sin hacer una locura, sin bajar los brazos definitivamente, sin arrepentirme cada día de haber elegido esta forma de pensar y de vivir, honestamente, disfrutando del sacrificio y por supuesto de la vida misma y de todo lo logrado hasta aquí.
La desesperanza es fuerte, muy dura en estos días, pero la esperanza de que algún día las cosas van a mejorar es enorme, con luz allá lejos y a veces hasta en la oscuridad como esta en la que vivimos hoy.
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